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lunes, octubre 3, 2022
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La seguridad alimentaria de China y los commodities agrícolas

Era aún muy chico cuando mi tío me dijo que el gran problema de China es que su inmensa población debe alimentarse todos los días. Si bien la escasez de alimentos es una cuestión que han de afrontar muchos países, la misma ha sido particularmente determinante para China en tanto que ha forjado su larga historia.

Esto era bien sabido por las elites gobernantes chinas, y es que no es fácil gobernar un país que tiene dificultades para proveer la alimentación diaria a quienes habitan en él. En efecto, se estima que durante los últimos 2.000 años China ha sufrido en promedio casi una hambruna por año (en distintas regiones), y con frecuencia las autoridades del país no quedaban indemnes ante tales crisis: muchas de estas han provocado revueltas y hasta la caída de dinastías.

Según la FAO (el organismo de la ONU especializado en la cuestión alimentaria), un país tiene seguridad alimentaria cuando todos sus habitantes, en todo momento, tienen acceso a suficientes alimentos nutritivos para satisfacer sus necesidades dietéticas. Por miles de años la búsqueda de seguridad alimentaria ha sido una prioridad para los gobernantes chinos. Y continúa siendo así en la actualidad.

Tal es la relevancia de esta problemática para China, que la seguridad alimentaria forma parte (junto a la seguridad energética) de su estrategia de seguridad nacional. Así fue manifestado durante la Quinta Sesión Plenaria del XIX Comité Central del PCCh, celebrada en 2020, en donde se definió a la seguridad alimentaria como un componente fundamental de la seguridad nacional. Por su parte, en el XIV plan quinquenal, que abarca el período 2021-2025, queda evidenciado el desvelo del país en la materia cuando anuncia que se pondrá especial énfasis en la seguridad alimentaria y en particular en la seguridad de los granos. Asimismo, en línea con el plan quinquenal, el denominado Documento Central Nº 1, la primera declaración política que el Comité Central del PCCh y el Consejo de Estado publican cada año, expresa que se pondrá el mayor esfuerzo en aumentar la producción agrícola, instando a las distintas provincias a contribuir con dicho objetivo.

Aquí emerge una cuestión central para China: asegurar la provisión de materia prima agrícola para el consumo de su vasta población (incluido el ganado). En este sentido, la seguridad de los granos refiere a dos cuestiones centrales: el aumento de la producción agraria y el fortalecimiento de las reservas estratégicas. Respecto a lo primero, China se ha encontrado con limitaciones que impiden incrementar de forma significativa el volumen de cultivos; en esta materia, la información es conocida: el gobierno espera estabilizar la producción de granos por encima de los 650 millones de toneladas, y desea alcanzar los 700 millones para 2025. Sin embargo, cuando se trata de las reservas estratégicas, la información respecto de los stocks almacenados no es pública y las estimaciones sólo provienen de cálculos privados o de agencias de otros países como el Departamento de Agricultura estadounidense (más conocido como USDA).

Las reservas estratégicas son existencias de materias primas almacenadas destinadas a hacer frente a shocks de oferta repentinos. China cuenta con reservas de commodities energéticos, de metales y agrícolas. En el caso puntual de los productos agrícolas, las reservas fueron concebidas originalmente por los países para atender situaciones de emergencia alimentaria, sin embargo, en China, actualmente, el concepto cambió, y su rol principal pasó a ser el de estabilizador de precios.

En este país se destacan las reservas estratégicas de arroz, trigo, maíz y soja, entre otros. Según los cálculos privados mencionados anteriormente, se estima que el país cuenta con reservas de granos para alimentar a su población durante un año, cantidad que se encuentra bastante por encima de los volúmenes usuales destinados a reservas estratégicas. Si bien no existe una regla estándar estipulada para el almacenamiento de granos, podemos hacer una analogía con otro commodity como, por ejemplo, el petróleo (recurso elemental para el funcionamiento de una economía). En el caso de esta materia prima, la Agencia Internacional de Energía recomienda a sus Estados miembro tener un stock de 90 días de importaciones netas para resguardarse ante una eventual interrupción en el suministro. Y si nos referimos específicamente a materias primas agrícolas, un volumen de granos almacenados para 3 meses de consumo es considerado, según algunos análisis, como un buen nivel de reservas.

Entonces, el interrogante que emerge aquí es por qué China almacena semejante cantidad de granos. Para dilucidar esta cuestión vale una máxima que existe dentro del mundo de los traders de commodities que reza “China consume la mitad de todo”. El problema es que si bien China es un gran productor agrícola, el hecho de ser, además, el mayor consumidor lo puede colocar también en situaciones de vulnerabilidad. Las reservas estratégicas intentan compensar ese desbalance y hacer frente a circunstancias que podrían poner en peligro la seguridad alimentaria del país. Por un lado, ampliando el volumen disponible de granos consigue disminuir la dependencia del exterior; por otro lado, dichas existencias le permitirían intervenir en el mercado con ventas directas en caso de una disparada en los precios (las mismas suelen hacerse mediante el procedimiento de subastas).

Las variables de capacidad de acumulación (China utiliza precios mínimos para apoyar a sus productores cuando cae mucho una cotización) y cantidad de reservas a disposición determinan el poder de fuego con el que se cuenta para influir en la oferta y demanda de un producto. A su vez, la falta de información que tienen el resto de los participantes del mercado respecto a la cantidad precisa de reservas del país asiático, le otorga a este un poder adicional que es el del efecto sorpresa. De esta forma, China intenta estabilizar los precios y evitar grandes movimientos especulativos.

A partir de la aceptación del rol central que tiene la economía de mercado como asignador de recursos, China decidió ir dejando atrás la postura defensiva que tenía frente a los mercados de commodities para adoptar un papel más activo, no solo convirtiéndose en un jugador más, sino en el más importante.

Marcelo Robba
Marcelo Robba
Lic. en Negocios Internacionales. Miembro del GEChina, Grupo de Estudio sobre China de la UNR.

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