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lunes, octubre 3, 2022
Grupo OAPCE

La visión sobreimpresa del concepto de desarrollo sostenible

Hace algunos meses expresamos que la hidrovia era una infraestructura que genero efectos muy positivos no solo para la agroexportacion sino para el conjunto de la economía argentina al configurar un complejo que es clave para nuestra balanza comercial. Básicamente una obra de infraestructura con centralidad en el dragado que mejoró sustancialmente la logística de exportación.

La importancia de esta infraestructura se complementó con el despegue de nuestro campo que se apuntala tambien en la siembra directa y los avances tecnológicos incorporados. Por esta razón Ricardo Sanchez la distinguió como una obra necesaria aunque no suficiente para el desenvolvimiento de nuestro sector externo.

Cuando se comienza a hablar de Hidrovia se despertaron algunos mitos relacionados con el cuidado del ambiente enancados en las obras de dragado que originalmente se desarrollaron sin las aprobaciones ambientales necesarias aunque no se evidenciaran impactos significativos, mas aun tanto el trazado como su funcionamiento la acercaron a la idea de hidrovia natural.

De ahí a una estampida de alarmas planteadas con liviandad hubo un solo paso. La hidrovia pasa a ser un canal de navegación donde se albergan los siete demonios que se atribuyen a todo lo que es grande en economía, megaempresas, megamineria, grandes extensiones, todos adjetivos que identifican las maldades del capitalismo y que se sobreimprimen en una visión limitada del concepto del desarrollo sostenible al que se le otorgan solo funciones de prevención o mitigación en un absurdo desguace conceptual que le quita la visión de configurar un elemento útil para el desarrollo de un nuevo paradigma mas asociado con lo verde y que se inscriba en la agenda urgente de la descarbonización.

Un solo ejemplo, porque de la relación de la hidrovía con la sostenibilidad ambiental nos ocuparemos en lo sucesivo (en que situación ambiental nos encontrariamos si el volumen de la producción de la pampa humeda durante todos estos anos hubiera sido trasladada en camiones hasta los puertos de Quequen y Bahia Blanca transportados en camiones y que pasaría si las filas de camiones en nuestra región fuera aun mayor al no contarse con el complejo de crushing mas eficiente del mundo.

La sola mención de la palabra hidrovia despertó criticas y ataques que oscilaron entre el desconocimiento y la tergiversación de análisis y conceptos desde sectores de la política bastante explicables ante la ausencia de presencia del tema en la agenda pública. Sin embargo desde el ambientalismo también se desplego una critica despiadada, que registro muy pocas excepciones donde la nocion del desarrollo sostenible apareció tratada de manera de manera inoportuna.

Faltaron tanto una visión clara como una agenda proactiva sobre el fenómeno, el cambio climático luego del reciente informe de los experto de las N.U.

Demuestra que en nuestro país se limito el problema a políticas de mitigación y adaptación, descriptas con inusual claridad por Eduardo Barrera, quien fue durante el gobierno de Raul Alfonsin su Secretario de Mineria.

La mitigación asume la inevitabilidad del impacto y ni siquiera explota la posibilidad de prevenir, la adaptación conlleva a la convivencia con el problema.

Parece entonces que el Desarrollo Sostenible se limita a una cuestión de supervivencia y no necesariamente de Desarrollo en su sentido amplio, ignorando así las considerables oportunidades de desarrollo económico y empleo para nuestro País.

Ahora que la alarma de las N.U. sobre la situación del Cambio Climatico ha puesto en evidencia el problema, l a única solución posible frente a esta amenaza es la transición a un nuevo paradigma económicos que no dependa del carbón y de otros recursos no renovables para la generación de energía, en otras palabras la descarbonizacion de la economía.

Por primera vez todas las economías mundiales tienen un propósito común y una meta cuantitativa explicita , la neutralidad de las emisiones de gases de efecto invernadero. Existe un consenso en la mayoría de los países sobre la hoja de ruta a seguir ya que no hay plan B para el Planeta.

Tal como sostiene una reciente declaración de la Comision de Economia de la Convencion Nacional del Radicalismo que nos parece conveniente resaltar. Es necesario un nuevo equilibrio entre el Estado y el Mercado, con planificación indicativa aceptando que el mercado sigue siendo un aceptable mecanismo de recursos escasos pero subordinado a la consecución de un fin político ultimo determinado por los Estados, Salvar a la Tierra y Salvar a la gente. Esto vale tanto para la administración Biden como para Europa en su Pacto Verde o China con sus planes Quinquenales.

En esta visión no figura en ningún lado la necesidad de dejar de producir, solo que hay que hacerlo con regulaciones y no con prohibiciones, la Argentina tiene una palanca importante en la Hidrovia, pero debe avanzar en una reconfiguración de la matriz de transporte dándole preponderancia al transporte por agua, al camión en distancias cortas y avanzar con regulaciones efectivas y urgentes en la recuperación de nuestra marina mercante nacional.

Ángel Elías
Ángel Elías
Ex Presidente del Ente Administrador Puerto Rosario (ENAPRO) y Ex Presidente del Consejo Portuario Argentino.

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